EL RARO INCIDENTE ANTES DE PARTIR CON DESTINO A ESPAÑA

Tras meses de ahorro, finalmente me decidí a viajar a España, ésta era una decisión que había estado postergando por encontrarme trabajando, sin embargo, apenas me enteré que tenía unos días de vacaciones, me dirigí a una agencia y no hice nada más que comprar mis pasajes aéreos.

En casi todo un año, había ahorrado casi lo suficiente como para pasar una estadía buena en Madrid, allí era precisamente a donde me dirigía, ya que unos amigos, los mejores amigos que tuve en la universidad, hace, más o menos, dos años que se fueron a residir a ese país.

Hablando con ellos de mis pocas posibilidades económicas y de poder conseguir un alojamiento barato, decidieron brindarme su hogar para quedarme, obviamente no estaría de lo más cómoda, pero me ayudaría a ahorrar lo suficiente como para gastar en otras cosas que podríamos necesitar más, como por ejemplo: para las salidas nocturnas por Madrid, los almuerzos o las cenas en los restaurantes que nos plazca y además, para souvenir de todo tipo.

Por la comida tampoco debía de preocuparme, las comidas en casa corrían por cuenta de ellos, así que más feliz no podía estar, iba a pasar las mejores vacaciones de mi vida, y lo mejor - mejor de todo, era que iba a ver a mis amigos que tanto extrañaba, ya que con ellos había compartido mil y una aventuras en la universidad, habíamos salido mucho por diversos lugares en nuestro país, y ahora, que se encontraban lejos, los iba a volver a ver por fin y darles ese merecido abrazo que solamente a los amigos verdaderos se les puede dar.

Cuando llegó el día esperado no pude dormir toda la noche, ya que mi vuelo partía muy temprano a la mañana, me encontraba pensando cómo será ese lugar, si todo saldría bien, de la felicidad y de la posibilidad de arrojar algunas lágrimas cuando por fin me encontrara con estos queridísimos amigos.

Muy temprano salí de casa y me dirigí al aeropuerto, allí había una larga cola para poder chequearse en el counter y no quedaba otra que esperar mi turno, durante toda la fila que hacia, no podía evitar ponerme un poco nerviosa, hasta que una persona que se encontraba por allí, como dando vueltas, me miró, me pidió mi pasaporte y me preguntó: ¿viajas sola?, a lo cual yo respondí que si, me miro con una cara de extrañeza, pero automáticamente le dije ¿esta mal viajar sola?, pregunta que no me respondió, así que seguí esperando a que la cola avanzara.

Sin embargo, luego pude darme cuenta, al acercarme más al counter, que esa larga cola había sido generada por uno de los pasajeros de mi mismo vuelo, su maleta se encontraba abierta y mucho personal de seguridad alrededor de él, al parecer, los perros policías que siempre rondan el lugar habían encontrado algo en su maleta. Acto seguido, se lo llevaron del lugar esposado.

No pude saber más acerca del desenlace de ese incidente, sin embargo, cuando llegué a Madrid y después de tan esperado reencuentro con mis amigos, lo único en lo que pensaba era en llegar a la casa de ellos y encender el televisor para ver el desenlace de la noticia. Pues bien, logré averiguar que era un ciudadano rumano, quien había recibido una maleta a manera de encargo para ser entregada a su llegada a España, donde le darían 3 mil dólares por ella, obviamente en su interior escondía droga.

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